Concédeme un beso
nuevo, con gustillo a madrugada.
Concédeme una risa,
pícara, tan sincera como el agua.
Cantar las cuarenta a
lo que vivimos, olvidar el destino.
Para solo creer en
Dios y en lo que sentimos.
Eres beldad,
perfección, divinidad.
Eres tú, regocijo, de
mi norte, capital.
Eres tú, fundamento,
el lenguaje de mis versos.
Eres tú el idioma que
compone mi identidad.
¿Tú?
¡Encantadora!
¡Agraciada, airosa, atractiva, atrayente,
Bella, bonita,
fascinante, galana, guapa,
Hechicera, hermosa,
linda, maja, maravillosa,
Preciosa, seductora,
sublime, tentadora, venus!
Y que se quemen los
mares si te olvido.
Que llueva boca arriba
si no muero contigo.
No ha nacido intelecto
que defina tu belleza,
Pues no existe
arquitecto que elabore una princesa.
-Cristopher Calderón
Martínez
