Alegría, amor y libertad.

sábado, 31 de marzo de 2012

¡Eres tú!

Concédeme un beso nuevo, con gustillo a madrugada.
Concédeme una risa, pícara, tan sincera como el agua.
Cantar las cuarenta a lo que vivimos, olvidar el destino.
Para solo creer en Dios y en lo que sentimos.

Eres beldad, perfección, divinidad.
Eres tú, regocijo, de mi norte, capital.
Eres tú, fundamento, el lenguaje de mis versos.
Eres tú el idioma que compone mi identidad.

¿Tú?
¡Encantadora!
 ¡Agraciada, airosa, atractiva, atrayente,
Bella, bonita, fascinante, galana, guapa,
Hechicera, hermosa, linda, maja, maravillosa,
Preciosa, seductora, sublime, tentadora, venus!

Y que se quemen los mares si te olvido.
Que llueva boca arriba si no muero contigo.
No ha nacido intelecto que defina tu belleza,
Pues no existe arquitecto que elabore una princesa.

-Cristopher Calderón Martínez

viernes, 23 de marzo de 2012

"Un brindis de artistas"

Como en un cuento de hadas, fui atosigado por licores pretéritos.
Por unas falsas miradas que emborracharon mis miedos.
Así viví mi dieta.
¡Sobrio!
Quemándome las manos como la sal junto al hielo.

Como princesa inmadura, esperando el beso.
Ese que invite a zapatear y cabalgar el resto.
Tú eres la autora.
¡Esculpe!
El arte lo labran tus gestos.

Colisionemos nuestras copas entre afines y baladas.
Deliremos nuestras cobas entre risas y miradas.

Invítame a embriagarme bajo el sudor de tu pecho.
Y salvaremos la resaca bajo el calor de mi techo.

-Cristopher Calderón Martínez


domingo, 18 de marzo de 2012

¿Quien sabe que?


Toma la efigie, lobreguez. Sombra fría de soledad.
Que me aburren  los acordes tristes y la melodía alegre me aborrece más.
Ya he buscado mil grafías para renovar mi copla.
Pero no se purifican los pulmones cuando el hálito no sopla.

Lo intento, les juro que lo intento.
Pero no consigo corren sobre el agua, la tierra o lo que sea que me aterra.
Y no me entiendo. Miento si les digo lo que siento.
Ni al espejo que revela todo lo que el alma encierra.

Y dirán que soy un hombre inconforme, que vendo arrumacos en un lenocinio.
Pero cuando hubo un cuarto puro, lo mancharon unas hebras.
En mi orgullo soy mi actor favorito. Y en mi lápiz ando a punto del suicidio.
Si quieres una definición de mí, quizás no sea lo que esperas…

Soy otro pendejo más, escribiendo quien sabe qué. Bajo lo que dejaron las providencias.