Canto a unos
amores,
Que no diré cuales,
que no expondré nombres,
porque no sé si fui su amor, no sé si fui dolor,
no sé si fui otra muestra de coctel.
Canto a unas efusiones,
No diré acciones,
Ni sensaciones,
Para que no haya celos de cual fue mejor,
De cual no revirtió,
De cual ahí
sucumbió.
Canto a unos ojos muertos,
Luctuosos, inciertos
Que yacieron contentos,
Junto a mí,
Cuando fui de ti
En los tiempos de luz.
No habrán designes para el primer lugar,
No habrá presentes para la más galana.
No habrá lisonjas, ni perdones, ni nada.
No habrá más besos como sueños de amar.
No habrá retablos de tu piel aquí,
No habrá canciones que lleven tu nombre,
No habrá recuerdo ceñido en visiones
No serás mi razón de vivir.
Pero aguarda, fría amiga, es que nunca,
nunca habrá mujer que se iguale a ti...
-Cristopher Calderón Martínez
