En la travesía entre el monte espiritual,
como suele pasar durante una resaca,
luego de alcoholes de chascos en el
caudal,
tan castos como la paz, parca.
Insuficiente para ser solícito,
recostado sobre la cama hueca,
me atajo.
Tal el niño juega con sus súbitos,
como adultos que retozan con muecas.
Rápido como un parpadeo.
Desapercibido como globo de helio.
Las manos que volaron, y que vuelo!
No creo lo que veo, cuan reprimido es el
deseo.
Aspiro que se repita,
pero esta vez, nada cerebral.
Aspiro a quien necesita.
por un momento poder hablar.
Tu conoces el puente,
y quien lo puede atravesar.
Pues cada es libre de querer amar.
Yo solo deseo,
deseo poder cruzar.
Pero aun mas deseo que hayas sentido.
como yo,
esa voz desde el palpitar.
-Cristopher Calderon Martinez

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